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Capítulo Veinte:

Fin del Milenio con muchas dudas

Por prelación constitucional, asumió como presidente de la República el Presidente del Senado, el doctor Luis González Macchi. Está por verse si su cargo le corresponderá hasta finalizar el periodo presidencial, o si es solamente provisorio. En el momento del cierre de esta página web está en manos de la Corte Suprema de Justicia dirimir esta situación.

Los políticos, que amenazados por la barbarie oviedista tuvieron una protección de la ciudadanía que ofrendó dignamente su colaboración para mantener el estado de derecho, asumieron una postura digna de tan dramáticos hechos, formando un gobierno de coalición nacional, donde los tres mayores partidos políticos negociación mediante, conformaron gobierno.

Tampoco esto era una concesión graciosa del partido colorado. Todos los sectores políticos se unieron, y tuvieron participación activa para desplazar del poder a este grupo totalitario. Además, los colorados, partiendo del mismo partido, ante la crisis interna que condujo al mismo país a una espiral de crisis social insostenible y crítica, donde se imponía la lucha del poder entre dogmáticos y empresarios; había arrastrando al mismo partido casi a la llanura política. El partido colorado, acostumbrado a imponerse, y renuente a pactos con otros partidos, realizó este trascendental paso, por las causas mencionadas, pero creemos que también ello permitirá depurar sus filas. Probablemente, los grupos fácticos, sin contar ya con la opción de tomar provecho de éste poderoso partido, que a su vez se nutría insaciablemente del estado; sin posibilidades de seguir lucrando con ello, serán indefectiblemente expelidos de su seno. Esperemos que esta aptitud revolucionaria para el propio partido, permita captar nuevamente a jóvenes políticos de raigambre popular, y con verdaderas capacidades y convicciones ideológicas y políticas; y se vaya renovando deshaciéndose del sometimiento a los caprichos e intereses extra partidarios.

Los jóvenes y la ciudadanía toda (en una proporción mayoritariamente asuncena), conformada por miembros de todos los partidos políticos, por sectores apolíticos, y fuerzas vivas en general, y protegidos por la Iglesia Católica que cobijó en la Catedral a muchos de estos valientes ciudadanos, conjuntamente con los campesinos y los obreros, logró romper esa hegemonía unipartidaria de casi 60 años, que los políticos no pudieron lograrlo en toda la transición democrática de 10 años.

Pero hay que ser fríos en el análisis. El interior del país no reaccionó de la misma forma que la población capitalina y metropolitana.

Es fundamental que los políticos insistan en esta fracción demasiada importante y de tremendo peso electoral, que miró pasivamente los sucesos de la capital. Incluso, muchos sectores del interior ni estaban al tanto de lo que ocurría.

Otra preocupación es que aunque fue un fenómeno inorgánico, espontáneo y multitudinario, ella no fue soportada por gremios bien organizados, a pesar de algunas excepciones. Es fundamental que los gremios estudiantiles en forma orgánica posean mayor capacidad de reacción y de compromiso, materia pendiente en la formación de futuras generaciones. Esta reorganización debe de ser impulsada en forma activa y efectiva.

 

Obligaciones pendientes y urgentes - A reconstruir la patria de una vez por todas

Es perentorio reorganizar el país, ya que actualmente ella está varios pasos atrasados en la propia historia de las naciones. Después de todos estos años, sorprende 1999 al país con una pequeña luz de esperanza para emerger definitivamente hacia su progreso sostenido y para el avance de sus condiciones de vida.

Estamos expectantes a las directivas o voluntades concretas de la administración central para encarrilar el futuro del país. Estando cerca de finalizar el siglo, el país muestra un aspecto de carencia y debilidades, existiendo problemas que más que requerir urgencia, ya ha pasado a un estado de crisis endémica, como son la explosión demográfica, la falta de asistencia educativa y de salud, la falta de distribución equitativa de tierras a los labriegos, la cobertura sanitaria, de aguas tratadas, la depredación de los bosques, de la fauna, la contaminación ambiental, la invasión de colonos brasileños en enormes extensiones de territorio, la pérdida de la cultura nacional, el contrabando indiscriminado, el narcotráfico, el auto tráfico, la delincuencia incontrolable, la falta de básicos medios de comunicación, la corrupción galopante y desenfrenada, los desórdenes y desarreglos comunales heredados del régimen anterior, y la falta casi desesperante de puestos de trabajo, tal que el país sigue manejado por este grupo de interesados en negociados gubernamentales, que ojalá sea desplazado de una buena vez del poder. Esperemos que se priorice la dirección institucional de la república, hasta la entrega del poder en agosto de 2003.

El país va a requerir en un futuro inmediato la urgente solución de estos problemas, porque las condiciones de globalización, dentro de esta "nueva" concepción de regionalización que es el Mercosur, ponen en un lugar muy deprimente la situación del país, en el contexto regional. Ni siquiera puede ofrecer mano de obra calificada para cubrir puestos de trabajo en este macro mercado, debido a las deficiencias en la formación técnica y superior. El país no daba las mínimas condiciones ni garantías internas para implantarse el capital extranjero en el territorio, y todas aquellas que desean cubrir este mercado global, se instalan en las adyacencias al país, debido a que el mismo es pequeño, y no merece mucho interés estratégico. Si éste no da opciones válidas, simplemente se produce las mercaderías en los países vecinos, y se convierte al país en un mero y neto mercado consumidor de segunda categoría. No se produce nada en proporciones considerables, a excepción de materias primas básicas como soja o algodón, o la producción de carne de las grandes haciendas. Ningún producto con valor agregado sale en cantidades razonablemente aceptables del país, tal que se obtengan divisas que solventen el progreso del mismo. La calidad y cantidad de mano de obra suministradas a las pocas y excepcionales empresas que se radican en nuestro suelo, se limitan a puestos de 3er o 4to nivel. Los técnicos de mando medio o especializados se contratan en los países vecinos tal que los del país son relegados a puestos mucho más inferiores y menos remunerados.

No se pueden ofrecer servicios, porque los conocimientos en tecnología y capacitación cualificada, están a niveles rudimentarios. La clase empresarial, por años mamando de las bondades de la dictadura, ante la apertura de los mercados, se ven en la grave disyuntiva de apearse del carro cómodo de apoyar a un sistema totalmente desfasado y pútrido, para enfrentar este reto, que los deja en desventajas inmensurables. Para mantenerse, deben facturar, y para facturar debe haber mercado, y no hay mercado, por la recesión económica, y entrar en mercados extranjeros es poco posible, por las dimensiones de las industrias locales, y por la calidad de los productos ofrecidos.

Se superaron y anularon las barreras proteccionistas, y el mercado interno cada vez está más miserable, crítico y paupérrimo. El timón económico sigue encadenado y dependiente de esa masa electoral de empleados públicos a quienes se les debe el acceso al poder al partido colorado. Así, las circunstancias actuales, deben de separar esta perversa situación. Estamos al borde del precipicio, mientras los demás países de la región intentan recuperarse de las épocas nefastas de sus respectivas dictaduras con progreso, planes y directrices claras;  lamentablemente en él nuestro las cosas son aún poco claras.

Hay muchas carencias en la República del Paraguay. Los jóvenes en muy poco tiempo, ante esta encrucijada, con este negro horizonte; van a empezar a exigir, y es muy probable que se sucederán explosiones sociales de impensables consecuencias que la clase política tiene la obligación de preverlas. El reencause del país se debe empezar a gestar, por que ni ya se puede decir "antes de que sea tarde", porque hace rato, que ya se hizo tarde; y esta es la hora en que tenemos que correr todos, para tratar de alcanzarle a la historia, a nuestra realidad, que hace rato ya nos relegó a un lugar que los habitantes de esta república no nos merecemos. Ya demasiados jóvenes van engrosando las filas de los desocupados, y demasiados ya también optaron por dejar esta patria por la vecina Argentina, forzándolos al destierro económico.

 

Y en el descanso, que hay en el largo camino recorrido

Hay una clase silenciosa en el Paraguay, que lucha en las sombras, estoicamente, sin descanso, con honra, con dignidad, con mucho esfuerzo para avanzar, y mejorar las condiciones y expectativas de vida en el país. Este grupo de gente, que sin amilanarse, durante años fue aportando su pequeño grano de arena en el titánico esfuerzo de sacar al país de las tinieblas, no va a claudicar. Nunca bajo los brazos, ni nunca los bajará.

Siempre se lo va a encontrar luchando, tozudamente, tercamente, sin hacer mucho ruido, sin ofender, sin pelear frontalmente, empecinado en torcer el triste derrotero en que se encuentra el país. Esta clase, tiene esperanzas, tiene sueños, en ella anida un pensamiento, el día en que se pueda ver un país moderno, rico, a la altura que se merece, y le corresponde estar, con familias, con hombres y mujeres, recogiendo el fruto de su esfuerzo cotidiano, y dichosos de vivir en paz con su vecino, con su hermano, liberados de esos estúpidos prejuicios que durante tantos años el sistema de convivencia nos impuso pensar, borrando para siempre el fanatismo ciego, excluyente y vacío.

Privilegiada por la naturaleza, esta tierra no se merece ya seguir más soportando sobre sí, este tendal de sinsabores, desdichas y desilusiones. La barbarie de la manipulación del hombre para saciar apetencias sectoriales, como el arreo político, el voto ciego, el fanatismo bestial, tan descabellados y que desvergonzadamente sucedía en el Paraguay hasta hoy, hasta hace poco, se va acabar. Se está acabando.

Usted, ustedes, y todos nosotros así lo haremos. Desterraremos definitivamente a sus guaridas y ratoneras a la clase prepotente, alienante y expoliadora, y nos uniremos con todos los paraguayos y extranjeros que habitamos esta tierra para fortalecerla con trabajo, esfuerzo y dedicación, seamos empresarios o trabajadores, hombres o mujeres, mayores, jóvenes o niños. Ese día llegará tarde o temprano. Y el Paraguay por fin, se redimirá de tan ingrata, miserable y oscura historia.

En un país, donde a finales del siglo 20, tendría que haber ofrecido una juventud sana, culta y preparada, con medios y expectativas de vida razonablemente dignos, iguales a cualquier país medianamente moderno, seguimos enfrentándonos en estúpidas peleas intestinas, que la clase dominante nos presenta e impone, como leit motiv de nuestro diario vivir. Eso debemos destruir cueste lo que cueste.

 

Recordatorio, Loor a los Mártires, a los Luchadores de Ayer, de Hoy y los de Siempre.
(Por Víctor Luis Baruja R.)

Puede que esté en contra de lo que aquí he escrito. No importa. Voy a ser más personal. Tienes el derecho de hasta rechazarlo; o de ofenderte, fastidiarte o descalificarlo. Pero te aseguro que somos muchos los que tenemos el corazón henchidos de felicidad por el hecho que tu puedas pensar, discutir, hablar, escribir o protestar. Si no lo sabes, o no lo recuerdas, hace 9 años (corre el año 1999), el Paraguay era casi un cadáver; sobreviviente, frío, sin sentidos, sin pensamientos, sin signos de nada, en estado comatoso. Solo se sentía un pequeño pulso, apenas sus signos vitales. Las personas que vivíamos en esta tierra, solo éramos máquinas de producir y distribuir miserias, para mantener con nuestros impuestos una maquinaria de ladrones insaciables. Y si no lo recuerdas, piensa, acuérdate del miedo. De ese terrible miedo, que penetraba nuestras venas, y se apoderaba de nuestro cuerpo, de nuestro ser. Ese miedo con que convivíamos desde que despertábamos hasta que nos acostábamos, que corría por nuestras venas, por nuestros sueños. Ahogaba nuestras alegrías, y nos cubría con un manto de crudo silencio. Ese miedo, el más cruel de todos. Acuérdate. Acuérdate del miedo a PENSAR. Ese miedo ya no está con nosotros. Ese miedo lo hemos derrotado. Lo hemos vencido. Ya fue. Ya no está. ¿Quién lo expulso de nuestros corazones, de nuestros cuerpos?. No fueron los cañonazos de Rodríguez. Fueron el grito o el silencio estoico pero incólume de miles de paraguayos y extranjeros, que lucharon todos estos años. A ellos nos debemos.

A los que aún están, y a los que ya no están. Vaya así este reconocimiento de eterna gratitud. Por la perseverancia, el estoicismo y la dignidad. No los nombro. No los puedo nombrar a todos, a tantos. Gracias señores de mi patria. Hombres valientes de su tiempo.

Soy un paisano, que acaricia un sueño. En que algún día, el sol sorprenda el despertar de mis hijos, con un color de esperanza, dicha y felicidad, en una patria justa, sin arbitrariedades ni abusos.

 

VIVA EL PARAGUAY. VIVA LA LIBERTAD. VIVA EL DERECHO DE PENSAR. VIVAN LOS VALIENTES HOMBRES DE MI TIERRA. COMO LEONES HAN LUCHADO, Y LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS, SE HAN RETIRADO SILENCIOSAMENTE, CON LA FRENTE HERGUIDA, A LAMERSE LAS HERIDAS RECIBIDAS. AHORA DEBEMOS LUCHAR Y CONVENCERNOS QUE LA PATRIA, AL FIN  ES NUESTRA. QUE LA MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES DESTIERREN POR SIEMPRE EL MILITARISMO, EL FANATISMO CIEGO Y EL SOMETIMIENTO DE LA INSTITUCIONALIDAD DEL PAÍS A LOS ANTOJOS DE GRUPOS DE PODER ECONÓMICOS. NO ROBEN MÁS AL PUEBLO. PORQUE EN MEMORIA DE ELLOS, NOSOTROS HOY, SOMOS PROTAGONISTAS, Y NO LO PERMITIREMOS. CONSTRUYAMOS JUNTOS NUESTRO FUTURO EXIGIENDO NUESTROS RECLAMOS. NI UNA GOTA DE SANGRE NUNCA MÁS POR CUESTIONES POLÍTICAS. NUNCA MÁS IMPUNIDAD.

NUNCA MÁS REPRESIÓN. NUNCA MÁS PREBENDARISMO. NUNCA MÁS DINERO DEL PUEBLO DESPILFARRADO GRACIOSAMENTE EN PROSELITISMO POLÍTICO. EL ERARIO PÚBLICO ES SAGRADO, COMO LA MEMORIA DE NUESTROS MUERTOS, PORQUE ES EL SUDOR DIARIO DE TODOS NOSOTROS.